  
TRES GENERACIONES
- Isla de
Ibiza -
Nunca
antes en toda la larga historia
de la isla de Ibiza ha habido
un cambio tan rápido en tan poco tiempo, ha sido en los últimos sesenta
años y las personas nos hemos adaptado a los tiempos que nos ha tocado
vivir, como siempre. Yo mismo me pondré como ejemplo, pero podríamos
poner a la mayor parte de las familias de la isla.
Mi abuelo vivía del campo.
No era propietario de tierras, por lo que trabajaba de mayoral la finca
de otra persona y repartía con el dueño lo que producía.
Aprovechaba también una de las pocas maneras que existían entonces en la
isla para cobrar un jornal, trabajaba en
las salinas.
Al final del verano y cuando en la finca no había tanto trabajo, dejaba
a su mujer y a sus hijos, es decir a mi abuela, mi padre y mis tíos, al
cuidado de las tierras y de los animales,
ovejas, cabras, vacas, caballo,
conejos, gallinas, pavos, etc. y se marchaba a
las salinas a recoger y a
cargar la sal en los barcos que venían a buscarla.
Trabajo duro donde los haya, jornadas de sol a sol, cargando grandes
espuertas encima de la cabeza, sufriendo altas temperaturas y los
efectos del salitre en la piel.
Pocos eran los días que podía permitírselo, pero cuando había ocasión,
le gustaba ir a pescar. Normalmente los desplazamientos se
hacían a pie
o en carro tirado por el caballo, si había que transportar algo.
Con el tiempo y gran esfuerzo, había conseguido comprar una
bicicleta y con ella se iba a
la costa a pescar con caña.
Al mismo tiempo que pasaba un rato agradable, con el pescado aportaba
algo de variedad a la alimentación de la familia.
Mi padre vivió la época en que los
jóvenes abandonaban la tierra para empezar a trabajar en turismo.
Al casarse, mi padre se independizó de su familia y empezó a trabajar a
su vez de mayoral en otra finca. Allí fue donde yo nací.

Al final de la década de
los cincuenta, el aeropuerto
abrió al tráfico comercial y
empezó a llegar turismo
en cantidad importante.
Mi padre encontró trabajo de
conserje de noche en el
hotel Montesol, el que fuera el primer hotel, el Gran Hotel
Ibiza, abierto en el año 1933.
El trabajar de noche le permitió estudiar idiomas por su cuenta.
Aprendió algo de inglés y francés y pronto pasó a
recepcionista , jefe de recepción
y más tarde director de hotel.
Hasta entonces acudía a su trabajo en
bicicleta, pero su sueldo ya le permitió comprar su primer
coche, un
Renault “Gordini”.
Unos años más tarde compró un
pequeño hostal que fue donde yo me crié.
De mi padre heredé la afición por los idiomas y ya desde muy joven me
gustaba hablar con los turistas
y contarles cosas de mi isla.
En aquel momento no podía saber que eso se convertiría en mi profesión.
Por
GUIA d’IBIZA: Jose
Costa Torres
Miembro
del A.P.I.T.I.F
-
Asociación
Profesional de Informadores Turísticos de Ibiza y Formentera -

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